Buscamos un nombre que nos pueda contener a todos y todas, a pesar de encontrarnos, quizás, en veredas encontradas, o por el contrario, en la posibilidad de compartir la exacta misma senda.
Más, en ambos casos, al compartir ideas, ideales, pensamientos o, al discernir, es decir, en la misma vereda o enfrentados, el resultado mancomunado será el mismo. Sí, el destino final será compartido.
El camino de la comunidad donde vives es precisamente un camino con muchos recorridos, fáciles o no, a cada uno o una, nos toca en suerte o por decisión propia, tal o cual recorrido. Más, al final llegaremos juntos al mismo destino, porque todos y todas hacemos a esta comunidad.
Tal cual, las paralelas de las vías que nos da identidad como pueblo ferroviario, recorren el camino, aparentemente separadas una de otra, pero al llegar a destino, se encuentran en la misma estación, el exacto mismo sentido de dirección.
Paralelas, un sentido compartido, el que podrás o no acompañar desde tu inferencia, más recuerda: vamos en el mismo tren, con diferentes lugares asignados, pero hacia el mismo destino. ¿Cómo nombrar entonces esta búsqueda constante, este devenir que nos une a pesar de las distancias aparentes? ¿Cómo darle un nombre a esta estación final, a este destino compartido que nos espera al final del recorrido?
Quizás no se trate de un nombre único, sino de una melodía que resuene en el corazón de cada habitante. Una melodía que hable de la tierra que pisamos, del cielo que nos cobija, de los sueños que compartimos. Una melodía que celebre la diversidad de nuestras voces, la riqueza de nuestras diferencias, la fuerza de nuestra unión.
O tal vez sí, se trate de un nombre que encapsule la esencia de esta comunidad. Un nombre que evoque la historia de nuestros antepasados, la lucha de nuestros padres, la esperanza de nuestros hijos. Un nombre que sea un faro en la noche, una guía en el camino, un símbolo de nuestra identidad.
Sea cual sea el nombre, la melodía, el símbolo, lo importante es que nos represente a todos y todas. Que nos haga sentir orgullosos de pertenecer a esta comunidad. Que nos inspire a trabajar juntos por un futuro mejor.
Porque al final, como las paralelas de las vías, nuestro destino está entrelazado. Y solo juntos, con nuestras diferencias y similitudes, podremos llegar a la estación final, a ese lugar donde la comunidad florece en todo su esplendor.















