Una cámara de seguridad captó a un ladrón que recorrió el barrio y aprovechó un portón abierto para ingresar dos veces en la misma vivienda. El hecho ocurrió a las 5 de la madrugada en calle Independencia al 2300.
Así ocupan la noche los ladrones.
En la madrugada de ayer, alrededor de las 5, un nuevo episodio de inseguridad encendió la alarma entre los vecinos de Laguna Paiva. Las cámaras de seguridad registraron a un individuo que corría por las calles del barrio, observando viviendas y buscando oportunidades para ingresar.
A metros de la cámara, el ladrón se colocó un pañuelo en el rostro para evitar ser identificado. Segundos después, al detectar un portón abierto en una casa ubicada en calle Independencia al 2300, ingresó rápidamente y perpetró un robo. Minutos más tarde, regresó al mismo domicilio y volvió a entrar, repitiendo la acción con total impunidad.
Modus operandi
Los registros muestran cómo los ladrones ocupan la noche recorriendo barrios en busca de viviendas vulnerables. Su estrategia se repite con patrones claros:
Circular a pie o en moto por las calles, observando accesos y movimientos.
Cubrir su rostro con pañuelos u otros elementos para evitar ser reconocidos por cámaras.
Detectar portones, puertas o ventanas abiertas que faciliten el ingreso sin necesidad de forzar cerraduras.
Actuar en horarios de baja circulación, como la madrugada, cuando la vigilancia vecinal es mínima.
Reingresar al mismo domicilio si consideran que aún pueden obtener más objetos de valor, aprovechando la ausencia de moradores.
Este modus operandi evidencia una planificación básica pero efectiva: aprovechar descuidos y la falta de patrullaje para moverse con rapidez y sin ser detectados.
La policía trabaja en la identificación del responsable a partir de las grabaciones y testimonios, mientras que los habitantes del sector reclaman mayor presencia preventiva para evitar que estos hechos se repitan.















